miércoles

Las mañanas de café.

 


 
Repensar
para qué crece ese árbol.
 
Tratar de dilucidar
en qué estará pensando ese perro que me esta mirando.
 
Decidir
si termino el libro que me esta matando.
 
Pedir
que me cambien el café que quedó
frio de descuido.
 
Morirme de amor
o vivir enamorado,
que en este caso,
dicho sea de paso, es casi lo mismo.
 
Soñar despierto
Que todo estalla en mil colores y que se acaban los olvidos.
 
Mirar callado
Como grita la ciudad uno a uno todos sus espantos.
 
Clavarse auriculares
y que el video clip del transito humano me distraiga por un rato.
 
Saborearme los labios
solo por el vulgar regocijo de que te he besado.
 
Cruzarme de piernas
atrapando todo el deseo que tengo con sus comas y paratextos.
 
Y pensar nuevamente
en que mierda estará pensando este perro que me esta mirando.